Antecedentes al Diseno Interdisciplinario

ANTECEDENTES A LA INTERDISCIPLINARIEDAD EN EL DISEÑO

Con la masividad de los medios gestada el siglo pasado, desde que la televisión conquistaba audiencias inalcanzables años atrás; mientras la música británica y el cine estadounidense daban la vuelta al mundo, el hombre pisaba la luna y conquistaba el espacio; el presidente del país más poderoso era brutalmente asesinado, la mujer y los jóvenes adquirieron un poder mediático y de masas que nunca antes tuvieron; en las últimas décadas, nuevas enfermedades, la hambruna, la contaminación, el deterioro ambiental, las mismas y nuevas guerras nos pedían parar un poco y reflexionar nuestro destino como humanidad hacia el fin de un milenio que nos hizo sentir omnipotentes y omnipresentes.

Mientras el “mundo occidental” giraba con estas historias, Latinoamérica ya no era ajena, al menos no como antes; venía corriendo detrás tratando siempre de alcanzar al hemisferio norte y no quedar fuera. Consciente o inconscientemente se dio una nueva conquista, seducidos por la globalización o por la idea de un capitalismo imperialista, ahora se divide entre la tradición y la historia de sus civilizaciones ancestrales y las ideologías de una cultura a la que ya pertenece. Quizá con ciertas diferencias, pero inevitablemente es ahora parte de la sociedad de consumo contemporánea.

Nuevas formas de cultura nacen en las grandes ciudades, el concepto de megalópolis se hace presente en todo el mundo, la explosión demográfica y la concentración de información y economía obligan a inmigrar a las masas a las grandes capitales. Se dibuja una realidad totalmente distinta. El libro Mutaciones, encabezado por el arquitecto e investigador de culturas, Rem Koolhaas dice:
Al inicio del siglo XX el 10% de la población vivía en ciudades, en el año 2000, alrededor del 50% de la población mundial vivía en ciudades. Se calcula que para 2025, la población urbana podría llegar a los cinco mil millones. En 1950, sólo Nueva York y Londres tenían más de 8 millones de habitantes. Actualmente hay más de 22 megalópolis. Tan sólo en una hora hay 60 habitantes más en Manila, 47 en Delhi, 12 en Londres, 9 en Nueva York. De las 33 megalópolis previstas para 2015, 27 estarán localizadas en los países subdesarrollados. Se estima que Tokio será la única ciudad rica que figurará en la lista de las 10 ciudades más grandes.

Además, según los indicadores mundiales de desarrollo del Banco Mundial en el año 2000, obtenidos de Fragmentos de Net Theory, de Nadia Tazi, los intercambios comerciales se intensifican a pasos agigantados, en 1988 el comercio internacional de Estados Unidos y Europa hacia Latinoamérica oscilaba entre los 85 y los 300 millones de dólares anuales; hacia 1998, tan sólo diez años después, el rango era de 1,200 a 2,500 millones de dólares.

Las inversiones extranjeras en México, por ejemplo, crecieron de 4,000 millones de dólares en 1980 a más de 200,000 millones de dólares en 1998, en la Argentina de menos de 2,000 a más de 4,000 millones de dólares, mientras que en Brasil, de 2,000 a casi 20,000 millones de dólares en el mismo rango de tiempo, un crecimiento muy por encima del europeo.

En este escenario, el Diseño contemporáneo en Latinoamérica comparte créditos con los grandes protagonistas de Europa, Norteamérica y algunos gigantes asiáticos, quizá en papeles más secundarios (económicamente hablando), pero en ocasiones el reparto le favorece y entre más sea aprovechado, mejores papeles ganará cada vez en la puesta teatral de aportes influencia y vanguardias.

Así el poderío económico determina el quehacer del Diseño en todas sus disciplinas, las empresas transnacionales dominan poderosamente la economía global y dan cuerda a un mecanismo gigantesco de industrias secundarias que a su vez alimentan a las pequeñas y medianas empresas que buscan sobrevivir año con año a las voraces demandas fiscales que rigen a casi todos los países latinoamericanos.

La mayoría de los estudios de diseño latinoamericanos trabajan con un presupuesto mucho menor a los europeos, sin embargo, el diseño se hace, existe, se realiza y se lleva a la práctica con recursos distintos, pero se diseña. Por este motivo esta tesis no se limita a una sola geografía latinoamericana en particular, en todo caso distingue pertinentemente unas economías de otras para hacer ejemplos y análisis específicos, más su recorte no está delimitado geográficamente, los recursos pueden variar, pero el ejercicio profesional de todas las disciplinas de diseño cumple los mismos parámetros en los cinco continentes.

Con estos enfoques geográficos y culturales ambos variables y polivalentes, bajo un esquema de trabajo delimitado por oferta y demanda que rige la economía mundial en la actualidad, el Diseño en cualquiera de sus disciplinas se comporta como una entidad de servicio, más que de producto.

Para ilustrar este concepto, Joan Costa menciona en su libro titulado Imagen Global, una cadena de producción de la siguiente manera:
Usuario -> Diseñador -> Producto -> Medio Difusor -> Consumidor
El diseñador es una especie de “intérprete intermediario” entre ambos demandantes: la empresa y el mercado, donde adquiere un rol de convertir los datos simbólicos en un proyecto funcional.

Bajo este esquema es que los servicios de diseño se comportan, el diseñador está bajo la comanda de un cliente, quien solicita los productos que el usuario consume o habita, o bien, los mensajes que el público lee.

El diseñador contemporáneo abarca áreas que trascienden las disciplinas específicas de estudio que se imparten académicamente, en carrera de grado, tales como Arquitectura, Diseño Gráfico, Diseño Industrial, Diseño de Indumentaria, Publicidad, Diseño Web y Multimedia, Animaciones, Publicidad, etcétera, cualquiera de éstas disciplinas que tienen al Diseño como columna vertebral en su etapa proyectual se estudian de manera independiente durante periodos normalmente de entre 4 y 5 años a nivel licenciatura en casi todo el mundo. Sin embargo, son disciplinas que interactúan unas con otras en la mayoría de los ejercicios reales, y mucho más si se trata de proyectos asignados por grandes empresas.

Por citar un ejemplo: un cliente que pretende lanzar una marca de zapatos recurre, además de al cuerpo creativo que diseñará el producto (los zapatos), a ciertos profesionales que harán que su empresa y su marca tengan una identidad: un arquitecto para el diseño de su local; un diseñador de interiores para la ambientación del mismo; un diseñador gráfico para el logotipo de su marca y su imagen corporativa, empaques, bolsas, catálogos, manual de identidad, etcétera; un analista de marcas para asesorar al gráfico y para determinar la asignación de un nombre; un diseñador industrial para el mobiliario de exhibición; un publicista para las campañas de lanzamiento de la marca y otras promociones; un mercadotecnista para determinar puntos de venta y análisis de mercado; un fotógrafo para ilustrar el producto; un diseñador y un programador de páginas web para que puedan exhibir su línea en internet.

Independientemente de los tiempos en los que se realice cada uno de estas tareas, siempre se presenta un requerimiento a partir de otro; para el caso de una zapatería, siguiendo con el ejemplo, un diseñador industrial debe hacer un estante exhibidor a partir de la ambientación de la tienda, de un logotipo o de una línea de calzado ya existentes. Se presenta una interacción entre las disciplinas de diseño que se realiza por profesionales de áreas distintas, según la especificidad de su expertriz.

Pero, ¿quién coordina tal interacción?, comúnmente es el cliente mismo quien debe solicitar a cada uno de los profesionales lo que requiere, quien dicta el programa a cada uno de los diseñadores involucrados y, muchas veces hasta lo que tiene que hacer cada uno; pero, ¿está capacitado para hacerlo adecuadamente?. Habrá empresarios que tienen una clara visión de toda la parafernalia del diseño y la comunicación, saben tomar decisiones adecuadas y orientar sus proyectos, sin embargo la gran mayoría carece del instinto, el tiempo e incluso de la voluntad para hacerlo, por este motivo es que existen los diseñadores, para satisfacer ese tipo de necesidades. Ahora bien, ¿están los diseñadores de distintas disciplinas preparados para interactuar unos con otros? ¿quién dirige la interacción de unos y otros? ¿qué jerarquía debe tener su participación en determinado proyecto?, ¿de acuerdo a qué conceptos y quién los determina?
Actualmente existen despachos de diseño que ofrecen servicios de múltiples disciplinas, mas son poquísimos los que abarcan más de dos o tres de ellas y, generalmente son muy similares o están muy relacionadas entre sí: un estudio de arquitectura que ofrece diseño de interiores, uno de diseño publicitario que ofrece servicios de marketing, otro de diseño gráfico que ofrece servicios de producción web y multimedia, etc. Es cierto que la especialización es necesaria, pero también es cierto que la interacción entre las disciplinas de Diseño obedece a una demanda real, y el cliente no está capacitado para realizar esta tarea.

El Diseñador Interdisciplinario que realiza las tareas de Gestión, que como se explicará más adelante, es quien dirige los proyectos de diseño que se desarrollan desde un mismo concepto rector, muy utilizados en la las tareas de mercadotecnia, pero orientándolo a todas las disciplinas proyectuales, es decir, cuando interactúan arquitectura, diseño y comunicaciones en transmitir un mensaje al cliente y usuario, cuando hay que semantizar en ellos una idea misma en cada parte del todo. Se busca el perfil que debe desempeñar este director gestáltico para poder realizar tales tareas y el rol que debe desempeñar en la dirección de un proyecto interdisciplinario.

Es importante señalar que no se pretende buscar una figura omnipotente capaz de realizar todos los servicios por sí misma, por el contrario se busca un gestor, coordinador, director capaz de fomentar la sana interacción entre todas las disciplinas sin que maximice o minimice la importancia de unas y otras, sino que realice, de acuerdo a concepto, las jerarquías que el proyecto requiera.

Las agencias denominadas multimediales jerarquizan el ejercicio de su trabajo de acuerdo a su experiencia y no a los requerimientos del proyecto total. Incluso, los despachos especializados, salvo contadas excepciones, rara vez revisan la tarea de otra disciplina. ¿Qué tan común es que un diseñador de interiores revise el concepto que tomó el gráfico para hacer el logotipo de la misma empresa? Interacción, más allá de multiacción para la suma de las partes que integran un todo.

Trabajar bajo un mismo concepto rector todas las disciplinas de diseño permite hacer mucho más clara la transmisión de una identidad hacia el consumidor, lo cual refuerza por mucho el alcance de la marca y en ocasiones simplifica las tareas del proceso de diseño. Por este motivo, el concepto permite una expansión de la marca a otros terrenos, conduciendo un crecimiento armónico y legible.

En cada especialidad intervienen demasiadas personas, demasiados criterios para realizar la ejecución de un proyecto. En las pequeñas y medianas empresas, ¿cuántas personas se involucran para el diseño y construcción de un local comercial para esta zapatería?, ¿cuántas personas participan en la producción de una caja de zapatos, desde el requerimiento y la especificación hasta la impresión? La relación con los proveedores de servicios de producción, (tales como constructoras, imprentas, radiodifusoras, etcétera) en la actualidad es tarea desempeñada incluso por el cliente; el mismo cliente que hace números todo el tiempo y que cuida el buen desempeño de sus empleados es quien solicita cotizaciones en varias imprentas para producir un póster, en otras tantas para bordar las remeras de sus dependientes y, dependiendo de la escala de su empresa, otras múltiples tareas de administración.

¿Cuál puede ser, sino el precio, el criterio de selección de una persona que realiza todas esas funciones para las cuales no estudió académicamente y en las cuales no siente vocación ni le apasiona nada más que la simple necesidad de terminar todo pronto?.

El Gestor de Diseño Interdisciplinario es quien realiza estas actividades de dirección entre las múltiples disciplinas de Diseño y producción independientemente de la escala del proyecto.

En consecuencia a este planteamiento, habrá que detenerse en la formación del diseñador, para determinar el Rol y el Perfil que debe tener revisando las materias académicas relacionadas a la Gestión a fin de evaluar si la formación actual está a la altura de la demanda laboral o si es necesario plantear una especialización de postgrado que prepare a los profesionales de Diseño para dirigir proyectos interdisciplinarios.

Entonces, a partir del argumento supuesto de que el diseñador contemporáneo no está preparado para dirigir proyectos interdisciplinarios puesto que su formación es meramente empírica y, tanto el rol que desempeña como el perfil que se espera de él, son determinados de acuerdo a la experiencia profesional que le toma años construir a consecuencia de no tener una formación académica que lo capacite en las labores de dirección, se plantea la siguiente pregunta guía:
¿Cómo se construyen y cuáles son el Rol y el Perfil del profesional dedicado a la Gestión del Diseño Interdisciplinario?

El objetivo es determinar el rol que cumple un profesional dedicado a la Gestión en el ejercicio de la relación entre las diversas disciplinas del Diseño y su producción, para construir el diagnóstico del perfil de formación del diseñador que pretende realizar correctamente las tareas de dirección interdisciplinarias.